Empezar

A Paulino Lorenzo Zárate

Empezar como si todo fuera un estreno
y acabáramos de llegar a la cita
con el tiempo justo para decir aquí
estamos con el alma en punta,
blanca y acicalada para la fiesta
esa que nunca vaya a terminar.
Empezar ahora y otra vez y ahora otra
y así seguir empezando siempre como si nunca
nada fuera a terminar.

Reventadores de estrenos y de fiestas
que con la cara adusta de quien sabe
que las cosas tienen su final
aseguran con un gesto que esta
fiesta ya no dura que cierran el local
y se hace tarde y hay que concluir
despedirse dar una vuelta a la llave
y acabar.

Empezar como si nada como si
fueran lo mismo el principio y el final
como si no hubiéramos nacido
todavía y el permiso durara y durara
y no hubiese que dar cuenta
enseñar el pase saludar y ponerse en la fila
coger número y nada más.
La vendedora de flores que, desnuda
y bullanguera, se nos va alejando
ya no se la distingue entre sombras y portales,
entre plazas desvaídas y mojadas
que la noche va acogiendo porque cumple
con la manda natural: que se acaba
que se cierra que es tarde ya.

En la húmeda y nocturna oscuridad
del pavimento ciudadano
cuando dicen recogerse
y a su casa cada cual
empezamos entonces a cantar
como si no hubiera voz
ni canto inaugural
que pudiera entonarse
en otro momento, con otro
compás.

tiziano-flora

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Un comentario en “Empezar

  1. Comienzo

    La luna deja caer una o dos plumas sobre el prado.
    El trigo oscuro escucha.
    Silencio.
    Ahora.
    Allí están, la luna es joven, y se prueba
    las alas.
    Entre los árboles, una mujer esbelta alza la hermosa sombra
    de su cara, y otra da pasos por el aire, ora ha
    desaparecido por completo, en el aire.
    Estoy de pie, solo, junto a un saúco, no me atrevo a respirar
    ni a moverme.
    Escucho.
    El trigo se inclina hacia atrás a su propia oscuridad,
    y yo me inclino hacia la mía.

    (Traducción: Antonio Rivero Taravillo)

    http://elpoetaocasional.blogspot.com.es/2016/03/james-wright.html

    Beginning

    The moon drops one or two feathers into the field.
    The dark wheat listens.
    Be still.
    Now.
    There they are, the moon’s young, trying
    Their wings.
    Between trees, a slender woman lifts up the lovely shadow
    Of her face, and now she steps into the air, now she is gone
    Wholly, into the air.
    I stand alone by an elder tree, I do not dare breathe
    Or move.
    I listen.
    The wheat leans back toward its own darkness,
    And I lean toward mine.

    James Wright, «Beginning» de Above the River: The Complete Poems, Bloodaxe books, 1992, p. 135.

    James Wright

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