Belleza y tiempo

El erotismo como una complacencia en cierta belleza sexuada de lo delicado. La forma de un cuerpo ofrecido. Ciertas líneas de perfección. Sólo en esas formas se detiene el tiempo, parecen inmunes al transcurso. Al menos por un instante.
Lo instantáneo bello posee dos cualidades: su evanescencia, la perfección irrepetible de su transitoriedad, y su espontaneidad (que sólo es posible en un tiempo no determinado por lo inexorable, un tiempo que se presuma ilimitado y carezca de la angustia de lo irrepetible: un tiempo angustiado por lo irrepetible de cada instante es un tiempo muerto de antemano).
El verdadero sentimiento de la belleza del instante debe ser acausal, pero debe también ser sentido en plenitud. La angustia de lo inconmovible de los actos en el tiempo se fundamenta en un tiempo radicalmente causado, un tiempo serial y concatenado (el de las cosas dispuestas como en un «cartucho» que dice Machado). Esa concatenación encadena el instante al volverlo inmutable y le arrebata su libertad, su arbitrariedad espontánea. Sólo bajo la vivencia de un tiempo potencialmente infinito y abierto puede sentirse la plena belleza del instante.
La belleza rechaza las causas, las cadenas explicativas e inevitables. Ha de ser libre y «arbitraria». La cadena de un tiempo irrepetible condena esa libertad, la «explica» como lo irremovible y por eso mismo la mata. La envenena de una muerte previa y razonable. Sólo bajo la campana de cristal de un tiempo eterno, de un no-tiempo (similar al tiempo de la infancia) es posible vivir la belleza (la indiferencia absoluta a la inevitabilidad de su transcurso permite la aparición de la belleza, como lo no causado por excelencia).
«Cuando se gozó», sí. Sólo cuando se gozó la belleza del instante hubo verdadera belleza eterna y con desprecio de su transitoriedad y bajo esa condición. Villon y Jorge Manrique «añoran» lo vivido como instantes eternos de juventud de la belleza cuando se angustian por su pasar irrevocable y meditan, reflexionan sobre lo ya muerto. La belleza recordada se evoca como muerta. Los «paramentos y cimeras», los bellos rostros se matan en el recuerdo del alma que despierta (de la belleza, del tiempo indelimitado que fue) al tiempo causado.
Si el sueño que fue ha dejado de ser sueño también ha muerto como belleza.

[de un cuaderno de apuntes]

Man Ray, Solarización
Man Ray, Solarización
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Un comentario en “Belleza y tiempo

  1. «–El instante. Pues el instante parece significar algo tal que de él proviene el cambio y se va hacia uno u otro estado. Porque no hay cambio desde el reposo que está en reposo ni desde el movimiento mientras se mueve.Esa extraña naturaleza del instante se acomoda entre el movimiento y el reposo, no estando en ningún tiempo; pero hacia él y desde él lo que se mueve cambia para pasar a estar en reposo, y lo que está en reposo cambia para moverse.»

    [τὸ ἐξαίφνης. τὸ γὰρ ἐξαίφνης τοιόνδε τι ἔοικε σημαίνειν, ὡς ἐξ ἐκείνου μεταβάλλον εἰς ἑκάτερον. οὐ γὰρ ἔκ γε τοῦ ἑστάναι ἑστῶτος ἔτι μεταβάλλει, οὐδ᾽ ἐκ τῆς κινήσεως κινουμένης ἔτι μεταβάλλει: ἀλλὰ ἡ ἐξαίφνης αὕτη φύσις ἄτοπός τις ἐγκάθηται μεταξὺ τῆς κινήσεώς τε καὶ στάσεως, [156ε] ἐν χρόνῳ οὐδενὶ οὖσα, καὶ εἰς ταύτην δὴ καὶ ἐκ ταύτης τό τε κινούμενον μεταβάλλει ἐπὶ τὸ ἑστάναι καὶ τὸ ἑστὸς ἐπὶ τὸ κινεῖσθαι.]

    Platón, Parménides, 156d-e, Gredos, vol. V, p. 111.

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